Abraza tu ciclo

Ante todo, gracias por estar aquí y leerme. Mi intención es que juntas podamos crear una comunidad donde podamos conocernos mejor, aclarar dudas y sobre todo darnos cuenta de que no estamos solas.

A cuántas de nosotras no nos ha incomodado que nos digan “¿estás en tus días?” con cara de reproche, o “eres demasiado hormonal” o “es que un día estás bien y al otro no”. Bueno, en mi caso, hoy, ya más consciente, no les doy energía a esos comentarios porque estudiando mucho, pero sobre todo aprendiendo a conocerme, decidí abrazar mi ciclo menstrual y aceptar desde la buena energía que las mujeres no somos lineales, somos CÍCLICAS, pero para poder hacerlo, hay que comenzar, como todo, desde el principio. En este blog te voy a contar por qué considero que el conocimiento de nuestro ciclo menstrual es fundamental para nosotras.

Lo primero es conocer que el ciclo menstrual no es el periodo menstrual, esto es solo una fase del ciclo, y como se ignora el resto del proceso no logramos reconocer nuestro ciclo como un acontecimiento de sanación, lo que hace que para muchas sea algo realmente enfermizo tanto a nivel físico, como psicológico, social y/o emocional. Este es el motivo por el que nosotras solemos esconder nuestras dificultades, debido al miedo que los demás nos consideren débiles o piensen que le damos mucha importancia a algo que supuestamente no es significante.

Solo se nos ha enseñado a identificar las fases evidentes, como la menstrual, en la que tienes dolor y sale sangre de tu interior, pero ¿qué hay del resto de las fases?, ¿conoces el baile hormonal que experimenta tu cuerpo cada 28-35 días?, ¿sabes que es normal que en ciertos momentos de tu ciclo tengas más deseo sexual, que en otros necesites estar sola o que te entre el ansia de orden y limpieza? No estamos locas, somos cíclicas.

“Cambiamos durante el mes. Sin embargo, se nos espera ser la misma mujer a diario”

(sitio web Cyclic Wisdom)

Como consecuencia, desconocemos la ciclicidad de nuestro cuerpo  y sufrimos de dolores menstruales, úteros inflamados, irritabilidad, cambios de ánimo o “simplemente” odiamos nuestra regla y nuestro cuerpo.

“Nuestro ciclo es como el ciclo de una planta. Existe un tiempo indicado para plantar las semillas, para crecer y desarrollar ramas, para soltar semillas y para volver a nuestras raíces” (Annie Shaw).

Entonces si nos ponemos muy teóricos, el ciclo menstrual consiste básicamente en la producción de gametos, también conocido como óvulos, de una forma cíclica. Este ciclo está compuesto normalmente por un promedio de 28 días, considerándose un ciclo regular aquel que dura entre 24 y 35 días. Todo ciclo que dure menos de 24 o más de 35 se considera irregular.

El ciclo menstrual viene definido por cambios producidos en los folículos de los ovarios, así el ciclo está formado por la suma del ciclo uterino y el ciclo ovárico.

El ciclo ovárico está formado por tres fases que se configuran en función del estado de maduración del folículo:

  • Fase folicular
  • Ovulación
  • Fase lútea

A lo largo del ciclo menstrual tienen lugar una serie de variaciones hormonales que son las que van a gobernar el proceso, y todas las variaciones hormonales están controladas por el hipotálamo.

Ahora veamos el ciclo menstrual y la forma en cómo lo transitamos, ya que tienen sus propios procesos físicos, emocionales y espirituales.

En el libro “Luna Roja: los dones del ciclo menstrual” de Miranda Gray (Madrid España), la autora da a conocer los 4 ciclos sagrados de la mujer al hacer la comparación con las fases de la luna y las estaciones climáticas.

El ciclo empieza con los días del periodo que es cuando sangramos porque se desprende el tejido que recubre el útero llamado endometrio y que estaba listo para recibir un óvulo fecundado. Esta fase ha sido descrita como el invierno, la luna nueva, la marea baja y la fase de mayor repliegue interior y conexión con el mundo emocional, intuitivo y espiritual. Cuando inicia el sangrado empezamos a contar los días de nuestro ciclo.

Durante el periodo menstrual, con la muerte del ovulo, se recomienda esperar este momento con plena conciencia y recogimiento de nosotras mismas, en todos los aspectos, puesto que es un tiempo que llama a la quietud, el silencio, la escucha y el desapego, para dedicarse a otro tipo de actividades más introspectivas al fortalecer aquello que tanto nos guste y que alimente nuestro ser y espíritu, como pintar, tejer, dibujar, leer, escribir o simplemente descansar. Es un regalo para que la mujer abandone sus actividades cotidianas y se dedique solo a ella misma, sin sentir culpa al respecto.

La segunda fase es la preovulatoria, en la que en el ovario se madura un folículo y alista un óvulo y vamos regresando a la fase de apertura hacia el mundo después de un periodo de recogimiento e introspección con fuertes cambios físicos y hormonales. Esta fase es la primavera de nuestro ciclo, la luna creciente, empieza la etapa de mayor energía y capacidad de concretar proyectos.

La siguiente fase es la ovulación que dura aproximadamente 5 días y es cuando ocurre la liberación de óvulo y el inicio de su viaje por las trompas de Falopio. Es una fase de apertura total hacia el mundo y los demás, en la que ejercemos nuestra fuerza, energía y somos más atractivas. Es la luna llena, la marea alta y el verano de nuestro ciclo y el momento en que más se activa nuestro instinto materno.

Le sigue el otoño del ciclo o luna menguante que es la fase premenstrual en la que volvemos a un estado de recogimiento y viaje hacia el interior de nuestro ser y encuentro con nuestras emociones. El cuerpo se prepara para concluir el ciclo cuando no hubo fecundación, el ovulo comienza su proceso de envejecimiento, es un momento en el cual tu ser invita a la cosecha, inicio de la recolecta. En este instante debemos absorber el impulso que traíamos de las dos lunas anteriores para el tiempo de menguar.

Cada fase es compleja en sí misma y tiene su propia dinámica de cambios corporales, emocionales, de gestar proyectos y de relacionarnos con las demás personas. Conocerlas nos da mayor potencial para aprovechar las virtudes y necesidades de cada etapa y comprendernos mejor, así como organizar nuestras actividades.

Para conocer toda la información que nos aporta el ciclo menstrual y así hacer uso de sus energías: creativas, activas o reflexivas hemos de aplicar las 3 “C”, según la autora Miranda Gray: Conocimiento, Conciencia y Compromiso:

  1. Conocimiento: nos habla de que podemos elaborar un DIAGRAMA  que es simplemente llevar un registro diario de lo siguiente:

Día del ciclo, fase lunar, sueños (contenido y posibles mensajes), sentimientos (en qué estado de ánimo nos encontramos), salud (tipo de energía vital).

Este ejercicio es muy poderoso porque nos vamos a conocer mucho mejor, podemos beneficiarnos de este saber y nos sentiremos más conectadas con la vida. 

  • Conciencia: REFLEXIONAR sobre esa información, compararla durante varios meses, hacer consciente cómo nuestra energía y sensibilidad varía según las fases del ciclo.
  • Compromiso: APLICAR esta nueva sabiduría en nuestra vida diaria. Comprometernos (aunque cueste y no corresponda socialmente) a escuchar y respetar a nuestro cuerpo: ¿quiere descansar?, pues descansamos; ¿quiere bailar?, pues bailamos; ¿quiere llorar?, pues lloremos.

Abrazar nuestro ciclo es permitirnos saber que en nosotras viven cuatro mujeres (por las fases del ciclo), y debemos hacernos conscientes de ello.

Por eso, es tan importante conocer nuestro ciclo, comprender sus fases. Apropiarnos del ciclo menstrual pasa por comprender todas las fases y reconocerlas como estados naturales y nuestros, por valorar nuestra dualidad de apertura y recogimiento, y aprender a potencializar ambos estados. Reivindicar y abrazar todos estas fases es acercarnos a nuestro bienestar y crecimiento además de dignificar a la mujer como un ser en transformación constante.

Por eso, te invito a observar tu ciclo y llevar un registro que te ayudará a mantenerte conectada, comprenderte a ti misma y respetar todos tus estados y necesidades. Es una invitación para que reconozcamos nuestra naturaleza cíclica y comprendamos a esas cuatro mujeres dentro de nosotras mismas. A su vez, significa abrazar el ciclo de la vida, amar esa capacidad y poder creativo, amar el cuerpo y su funcionamiento perfecto en el útero y en todo, amarse y amar a los demás.

Nosotras podemos transformarnos en nuestra mejor aliada en vez de luchar contra nosotras mismas

“Una mujer que toma conciencia de su ciclo y las energías inherentes en él también aprende a percibir un nivel de vida que va más allá de los visible. Mantiene un vínculo intuitivo con las energías de la vida, el nacimiento y la muerte, y siente la divinidad dentro de la tierra y de sí misma….”  Miranda Gray

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