Nuevo mes, nuevos hábitos

¡Bienvenido, julio! Ya estamos en la segunda parte de 2018 y en un abrir y cerrar de ojos ya estaremos organizando las fiestas de fin de año y escuchando las campanadas del 31 de diciembre, pero ¡STOP! Volvamos al día de hoy, donde estamos parados hoy es lo que nos importa y es lo que vale, para que cuando hagamos nuestras listas de deseos de 2019 incluyamos cosas nuevas y no aquellas que dejamos solo en papel en 2018.

Hemos estado conversando sobre la dieta emocional, alimentación primaria, pensamientos, emociones, etc., y muchas veces todo se ve muy bonito escrito y uno asiente con la cabeza, pero normalmente la pregunta general es ¿por dónde comienzo?, ¿cómo hago? Por eso, vamos a incorporar un nuevo concepto o no tan nuevo, y se llama ¡HÁBITO!

¿Por qué es tan difícil formar buenos hábitos? ¿Por qué cuesta tanto ser consistente con el cambio? ¿Cómo es que podemos tener toda la intención de convertirnos en mejores personas, pero luego ver muy poco progreso?

Levanta la mano si has intentado alguna vez cumplir un propósito, por ejemplo, hacer de manera regular ejercicio, comer más sano, abandonar el tabaco, levantarse más temprano o simplemente dejar de morderse las uñas.

Bueno, pero primero empecemos definiendo: ¿Qué son los hábitos?

“Un hábito es el resultado de una acción que repites frecuentemente de forma inconsciente” (www.habitualmente.com).

Si te fijas, ya estás haciendo muchos hábitos en tu rutina diaria, como quitarte los zapatos al entrar a casa, apagar las luces antes de salir, cepillarte los dientes, tomar café en las mañanas, entre muchos otros.

La ventaja de un hábito es que se automatiza, de tal forma que, sin pensar, se ejecuta (sin motivación y sin fuerza de voluntad). La desventaja es que algunos de esos hábitos en tu vida probablemente no son saludables y estarás repitiéndolos una y otra vez a pesar de que perjudican tu bienestar.

Ahora bien, ¿cómo se forman los hábitos?

Un hábito (bueno o malo) se forma por la repetición constante sobre el tiempo. Si una acción es persistente en tu rutina, es muy probable que termine por grabarse en el “disco duro” de tu cerebro en forma de un hábito.

Y la pregunta más importante, ¿por qué tengo que cambiar mis hábitos?

Me gustó el ejemplo que colocaron en habituamente.com y es el de pensar que cada hábito en tu vida es como el engranaje de una gran máquina. Si todos funcionan correctamente, esa gran máquina no tendrá ningún problema para seguir funcionando de forma óptima, ¿puedes imaginar qué pasaría si algún engranaje está averiado o no funciona bien?

Un engranaje que no funciona correctamente se trata de un hábito poco saludable en tu vida (que muchas veces llamamos mal hábito), simplemente porque este hábito perjudica en algún punto tu bienestar y tu salud.

Probablemente al día de hoy, no eres capaz de notar las consecuencias negativas que un hábito poco saludable conlleva. Esto pasa porque todos los hábitos están basados en la comodidad. Parece que son buenas decisiones, porque se siente bien en este momento.

Ahora, ¿por dónde iniciamos los cambios? ¡Simple! “Sueña en grande, pero empieza pequeño”.

¿Qué pasaría si, por ejemplo, perder 20 kilos no dependiera de que descubrieras la dieta perfecta o de que encontraras una voluntad sobrehumana, sino de una serie de pequeños hábitos que pudieras controlar siempre? Hábitos como caminar 20 minutos al día, beber ocho vasos de agua al día y medirte en cada comida.

Te puede interesar Los primeros pasos hacia una vida más saludable

Los hábitos diarios (pequeñas rutinas repetibles) es la forma en la que puedes convertir grandes sueños en realidad.

Sin duda, la constancia y la disciplina son puntos importantes para lograr establecer el hábito que desees incorporar, de lo contrario de nada sirve querer y no hacer.

“Un nuevo hábito en tu vida es un propósito más por realizar”. Por último, voy a compartirte lo que a mí me ha funcionado y que he puesto en práctica cuando quiero y deseo realizar cambios en mi vida. Esta guía es tomada del libro “El monje que vendió su Ferrari”, (altamente recomendado):

1.  Visualizar una imagen clara de lo que esperas obtener: Por ejemplo, si buscas perder peso, visualízate cada mañana como una persona en forma y llena de vitalidad.

2.  Auto-someterte a presiones positivas: Por ejemplo, “si no cumplo con mi plan alimenticio, no compraré los zapatos que tanto me gustan”. Auto-motívate, piensa que fallarte a ti mismo definitivamente no es lo que estás buscando.

3.  Fija un plazo para tu meta: Toma nota de tus objetivos e incluye el tiempo que te tomará realizarlos. Será un compromiso por escrito.

4.  Regla mágica del 21: Un buen hábito se crea realizando cierta actividad durante 21 días. Es el tiempo necesario para crear un nuevo camino neuronal.

5.  Disfruta el proceso: Asegúrate de pasarla bien durante la realización de tus nuevos hábitos u objetivos. De lo contrario, entonces no estarías realizando lo que en verdad quieres.

Al principio, incorporar un nuevo hábito será difícil, pero tienes que pensar en los beneficios que obtendrás con la realización de tu nuevo objetivo. Tendrás que tener mucha disciplina. Mira a los corredores, son ejemplo de disciplina y constancia, o ¿cómo crees que logran terminar una competencia?

¿Qué es lo que te detiene?; ¿Qué hábito vas a construir hoy?

Seguramente conoces a alguien que necesita urgentemente mejorar su vida ¡Comparte!

Nos vemos en la próxima, y recuerda que puedes escribirme y dejar tus dudas o comentarios.

Besos,

Yare

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *