Después de la leche materna, ¿qué sigue? Alimentación Complementaria

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La leche materna constituye el alimento principal del bebé, pero cuando esta deja de ser suficiente, se hace necesario agregar alimentos complementarios a su dieta. Según la Academia Americana de Pediatría y  la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica “la alimentación complementaria debe considerarse como la introducción de otros alimentos y líquidos diferentes a la leche materna y a las fórmulas lácteas infantiles, con el fin de llenar las brechas de energía y nutrientes, que estas no son capaces de proporcionar. 

Internacionalmente, son utilizados otros términos para hacer referencia a la alimentación complementaria,  tal es el caso de “Beikosten” en alemán y “Weaningen” en inglés. Anteriormente se utilizaba el término “Ablactación”, pero el mismo se encuentra en desuso, ya que según su etimología significa “destete”, que en nada tiene que ver con el inicio de la Alimentación Complementaria.

Entre los métodos más utilizados para la introducción de alimentos encontramos  el tradicional, en el cual el suministro de alimentos al bebé está dirigido por un cuidador, quien decide cantidad, texturas (uso de papillas, purés y jugos); recientemente ha sido tendencia un nuevo método, denominado Baby Led Weaning (BLW) que “es una forma de alimentación en la que el propio lactante, a partir de los 6 meses de vida y en función de su desarrollo neurológico, se lleva a la boca alimentos enteros, utilizando sus manos, en lugar de recibirlos triturados y con cuchara. Al niño se le deja comer por sí solo teniendo un papel activo en decidir qué, cuánto y a qué ritmo comer”. Por último, existe un tercer método que constituye una combinación de los dos anteriores.

La introducción adecuada de la alimentación complementaria, junto a la continuación de la práctica de la lactancia materna hasta los 2 años o más,  brindará al infante  beneficios neurológicos, cognitivos, neuromusculares, nutricionales y psicosociales, que favorecerán su adecuado desarrollo integral, convirtiéndolo en un adulto saludable, gracias a su efecto protector frente a  la aparición  de enfermedades crónicas cómo: Obesidad, Diabetes Mellitus Tipo 1 y 2, enfermedad celíaca y alergias alimentarias.

Existe controversia  en la edad de inicio de la alimentación complementaria, pero según las evidencias “puede recomendarse a partir, y no antes, de los 4 meses en quienes estemos seguros de garantizar que los alimentos nuevos en la dieta satisfagan los requerimientos energéticos, y no debe diferirse más allá de los 6 meses en ningún paciente”, debido a las implicaciones nutricionales, cognitivas y ponderales que pudiese tener.

Es importante estimular, acompañar y ayudar al bebé a comer (sin forzarlo), en medio de un ambiente de tranquilidad y familiaridad, al recordar que en esta etapa el momento de la comida constituye un aprendizaje de texturas, sabores, olores, pero sobre todo mucho amor.

Independientemente del método que elijan los padres, es necesario ofrecer al bebé los alimentos en sus diferentes texturas, sin ningún orden especifico de introducción y a la espera de 3 días, por lo menos, entre uno y otro alimento nuevo ofrecido. Con respecto a la cantidad, esta se va a incrementar paulatinamente en la medida que el bebé va creciendo y desarrollándose.

Por último, es importante resaltar los alimentos que deben ser evitados antes del primer año de vida, debido a sus potenciales riesgos para la salud del bebé: miel de abejas, sal, azúcar, nitritos provenientes de fiambres y embutidos, nitratos resultantes de las hojas de espinacas, acelga, leche entera de vaca, frutas cítricas y alimentos que, por su tamaño o forma, pueda causar atragantamiento.

Fuentes

  1. http://www.who.int/nutrition/topics/complementary_feeding/es/ . [Consultado Mayo 2018]
  2. Cuadros-MendozaCA1, Vichido-Luna MA1, Montijo-Barrios E2, Zárate-Mondragón F2, Cadena-León JF2, Cervantes-Bustamante R3, Toro-Monjáraz E2, Ramírez-Mayans JA. Actualidades en Alimentación Complementaria.  Acta Pediatr Mex. 2017 may; 38(3):182-201.
  3.  Sociedad Centroamericana de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica, Asociaciones de Pediatría de Centro América. Primer Consenso Centroamericano de Alimentación en el primer año de vida.  Año 2015.

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