No rebotes con tu peso

Hace poco me encontré a un amigo que lucía más delgado a como lo recordaba desde la última vez que lo vi. Cuando se lo dije, él me respondió: “Sí, ¡encontré la solución! Solo como dos veces al día y ¡listo! ¡Adiós, lipa!”.

Su respuesta fue muy alegre, como si realmente hubiese encontrado la solución a un problema que lo aquejaba hace tiempo. Al principio, solo sonreí. Me quedé pensando si estaba bromeando o si él realmente pensaba que con dejar de comer podía adelgazar. En efecto, adelgazó, de verdad había eliminado la barriguita que tanto lo molestaba, pero al mismo tiempo se veía demacrado.

En otra historia similar, una amiga me comentó que tenía un matrimonio en tres días, así que haría “la dieta del melón” para que el vestido le quedara. Solo iba a comer esa fruta durante tres días. No me enteré si al final el vestido le quedó, pero si comió tres días solo melón, seguramente sí le funcionó.

Sin embargo, luego volvió a comer como lo hace regularmente, así que su peso volvió a la normalidad. Su vestido fue como el de la Cenicienta: solo por esa noche.

¿Qué sucede con los protagonistas de las historias? Someten su cuerpo a una dieta muy restrictiva y desequilibrada por lo que nuestro organismo activa un sistema de emergencia para no morir por debilidad física.

Primero, hace que el metabolismo sea más lento para aprovechar los pocos nutrientes que le llegan y almacena la mayor cantidad posible en forma de grasa. Además, se deshace del agua que tiene acumulada y de la masa muscular porque los músculos consumen muchas calorías. Esto, efectivamente, hace que la aguja de la báscula vaya “pico abajo”, pero ¿a qué precio?

Después, cuando mis amigos retoman su alimentación regular, su cuerpo, que estaba en modo ahorro, seguirá guardando los nutrientes en forma de grasa (reservas) porque todavía tiene el chip de “no sé cuándo me van a volver a alimentar, así que mejor sigo almacenando”, pero ahora las reservas de grasa serán mayores porque están ingiriendo mayores cantidades de comida. Así caen en el efecto rebote y ganan peso más rápido que lo que perdieron.

El chico y la chica de quienes les hablo al principio no se ven bien físicamente, de vez en cuando les puede ganar el mal humor y lo más seguro es que no tengan la suficiente agilidad para el desarrollo de sus actividades diarias.

Amig@s, no existe una “pastilla milagrosa” para bajar de peso. Señales de alerta de que les están ofreciendo una “pastilla milagrosa”:

  • En el caso de las mujeres, dietas muy por debajo de las 1500 a 2000 calorías, y, en el caso de los hombres, de las 1800 a 2500.
  • Si elimina totalmente alguno de los grupos alimenticios (proteína, carbohidrato, grasas saludables, etc.).

Para evitar que caigas en el “efecto rebote”, quiero mostrarte los beneficios de comer varias veces al día:

  • Te ayudará a controlar tu ansiedad, a sentirte satisfecho y a no querer “comerte el mundo” en tu próxima comida. Puede ser cada 3 o 4 horas.
  • Si comemos mucho en las comidas, es probable que el cuerpo utilice la energía necesaria y guarde los excedentes en forma de reservas (grasas). ¿Cómo lo evitas? Dándole al organismo la energía necesaria de manera constante y en dosis pequeñas.
  • Controla las porciones. No es que te vas a tragar un tremendo plato de pasta cada 3 o 4 horas. En general, para las comidas principales, como desayuno, almuerzo y cena, la proteína debería ser del tamaño de la palma de tu mano y un puño de carbohidrato. Las meriendas de la mañana o la tarde puede ser una fruta, pero, claro, la porción específica varía según los objetivos de las personas, ya sea que quieran bajar grasa corporal o aumentar masa muscular.
  • Comer varias veces al día acelera tu metabolismo y facilita tu digestión.
  • Además, permite un mayor control del colesterol, la diabetes y la hipertensión.

Como tip extra te digo que, al menos que tengas una báscula súper moderna que te indique tu grasa corporal y tu masa muscular, no te fijes en lo que te muestra. Quizá el número que aparece no es muy distinto al de hace dos semanas, pero puede ser que ese numerito ya no englobe solamente grasa corporal, sino también masa muscular.

Te recomiendo que notes cómo te queda la ropa, ¡quizá por fin te cerró el pantalón que habías apartado en tu clóset hace años!; en la energía que ahora tienes para desarrollar tus actividades diarias; en los buenos resultados de tus exámenes médicos. ¡Vamos por más!

2 respuestas a “No rebotes con tu peso”

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