¡Es hora de cerrar el pote de helado!

Un pote de helado es nuestro fiel acompañante en momentos de depresión, angustia, incertidumbre, ansiedad y puedes seguir agregando la cantidad de sinónimos que se te ocurran. Quien no haya atravesado por situaciones así, que lance la primera piedra.

Mudarte de país, de ciudad, cambiar de trabajo son etapas que, sin duda, te generan estrés porque representan algo totalmente nuevo para ti. ¡Sales de tu zona de confort! Estás dando los primeros pasos en un terreno desconocido.

Terminar una relación también implica depresión o ansiedad porque, de alguna manera, creaste un vínculo con esa persona, formó parte de tu vida, te habituaste a algo, y el hecho de que ya no esté representa un reinicio para ti.

Cuando atravesamos por momentos así, tendemos a creer que el pote de helado es nuestro mejor acompañante porque eleva nuestros neurotransmisores, como serotonina, dopamina y adrenalina, que proporciona placer y bienestar a nuestro cerebro.

“Cuando una persona está con el ánimo más alicaído, el control cognitivo sobre la alimentación fallay comer algo grasiento es lo más fácil y automático”, asegura el doctor Paul Beslin, uno de los autores de un estudio publicado en ABC.

Muchas de las personas que me han escrito han dicho que aumentan de peso después de atravesar situaciones de estrés, ansiedad o depresión. A ustedes y a quienes necesiten escucharlo (o leerlo, mejor dicho), les digo:

  • Tienen que ser conscientes que, como dijo Heráclito, “lo único constante es el cambio”.  Hay una historia reflexiva del libro “La Culpa es de la Vaca” que, palabras más, palabras menos, dice que cuando consigan lo que quieren y estén en su mejor momento, no se acostumbren porque esto pasará, pero cuando atraviesen los escenarios más oscuros, tampoco decaigan porque esto también pasará. Por eso, no hay experiencias “buenas” o “malas”. Todo suma, de todo hay algo que aprender. 

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  • Ya un poco menos filosófica, pueden optar por otro tipo de alimentos que también les proporcionan placer a su cerebro, pero son más saludables, como los plátanos o los frutos secos.
  • Hacer ejercicios libera endorfinas que son las llamadas “hormonas de la felicidad”, así que ¡vístanse y salgan de casa! Pueden hacer ejercicios con amigos, que siempre será más divertido, pero si los hacen solos, también les puede ayudar a ordenar las ideas en su mente.
  • Consultar a un psicólogo siempre es una buena opción. Debemos quitar los estereotipos de que solo los “locos” visitan los psicólogos. Estos especialistas los escuchan y les pueden brindar mejores herramientas para combatir sus miedos.

En un blogpost pasado les comenté que 2 mil millones de adultos tienen sobrepeso u obesidad en el mundo (The Global Nutrition Report 2017). No formen parte de estas estadísticas. ¡Es su salud la que está en riesgo! Como leí por ahí, “la vida es muy corta para ser felices solo los fines de semana”. Encuentren lo que les apasiona, enfóquense en eso y les garantizo felicidad plena.

¡Vamos por más!

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