¡Conócete!

Deseo dedicar este primer artículo a lo que considero es la base o el punto de partida ante cualquier camino que tomemos en la vida, y no es más que conocernos.

¿Por qué cuesta tanto encontrarnos con nuestro “yo interno”?, ¿con nuestros pensamientos?, ¿con nuestros sentimientos?

Creo que la mayoría de las veces es por miedo a que salgan los llamados “fantasmas internos”, con los que no queremos lidiar y batallar.

Esos «fantasmas» tienen años en nuestra mente, cómodamente instalados. Ya están acostumbrados a aparecer sin pedir permiso ni autorización: «No soy lo suficientemente atractivo (a)», «Anita es más hermosa que yo», «Pedrito es mejor que yo en este trabajo», «No puedo hacerlo». ¿Te suenan familiares estas frases?

Cada uno lidia con sus propias sombras, pero es importante reconocerlas y sacarlas a la luz. ¿Por qué? Porque, lo queramos o no, forman parte de nosotros. Como dice el terapeuta y conferencista venezolano Carlos Fraga, somos la única persona con la que estaremos desde nuestro primer hasta nuestro último respiro. La primera relación que debe existir es la relación con nosotros mismos y, en consecuencia, necesitamos que sea una relación sana. Después están las relaciones con el mundo exterior, con las terceras personas.

A veces no sabemos de dónde provienen esos «fantasmas». Muchos especialistas hablan de trabajos de introspección y silencios. Es verdad, en el silencio se pueden encontrar grandes verdades, pero, a veces, para los principiantes, mientras más nos digan que permanezcamos callados, más nos asustamos con lo que podamos encontrar.

¿Cómo reconocemos nuestro «talón de Aquiles»? Una de las estrategias que nos ha funcionado es ver las personas que atraemos a nuestra vida. Todos somos energía y vibramos en función de eso. Como los profesionales han comentado en infinidad de ocasiones, cada una de las personas que conoces vienen a mostrarte algo en ti que no puedes o no quieres ver.

Observa el comportamiento de aquellas personas que te rodean: tus padres, tus hermanos, tu pareja actual, tus exparejas, tus amigos o enemigos. Personas que de alguna u otra manera marcan o marcaron tu vida. Te sorprenderás de muchos aspectos en ti que ves en ellos.

Otra fórmula es pasar tiempo contigo. Sonará trillado, pero es verdad. ¿Cómo conoces a los demás? Compartiendo con ellos, ¿cierto? Bueno, lo mismo tienes que hacer contigo: practica las cosas que te gusten y rétate cada día a ser mejor en eso que te apasiona. Por favor, ten en cuenta que no tienes que superar a nadie. La vida no es una carrera entre cientos y miles de personas. En tu vida solo estás tú. Citando nuevamente a Fraga, el día que te mueras, la vida se acaba para ti, pero continúa para los demás.

El tercer y último consejo, por ahora, es pensar en alguien que quieras con todas tus fuerzas, puede ser algún miembro de tu familia o un amigo, y preguntarte: ¿te estás tratando como tratarías a esa persona? A veces, se nos hace muy fácil decirle a otro «no fue tu culpa, no te trates así, eres un ser maravilloso», porque los amamos, pero cuando el mensaje va dirigido a nosotros las palabras son distintas.

Hoy, te invito a que inicies con la primera y verdadera pregunta que debemos hacernos cada vez que podamos, si es posible al levantarnos y antes de acostarnos: “¿cómo me siento?”. No te cohíbas en pensar y sentir, nadie te va a escuchar, nadie te va a juzgar.

Tal vez, y lo sé, aún me falta mucho por conocer de mí misma, pero de lo que estoy segura es que puedo llegar a conocerme mejor cada día. Claro que es un trabajo de tiempo, es un proceso un poco arduo para los principiantes, pero al final lo que queda es un sentimiento de alivio y libertad.

Conocernos permite darnos cuenta de nuestros defectos y cualidades, de nuestras fortalezas y debilidades. Y no es para agrandar el ego o subestimarnos, es que el principal objetivo está en aceptarnos. Es importante aprovechar nuestras virtudes y aprender a manejar nuestro aspecto menos fuerte ante cualquier situación que se nos presente en la vida. Las herramientas las tenemos nosotros, pero si no nos conocemos, ¿cómo las usamos a nuestro favor?

Aprender a conocernos y querernos es la meta final, el equilibrio y conexión de nuestra mente y nuestra alma, para una vida más placentera.

En próximos artículos conversaremos más del tema. Por ahora, les deseo un maravillo día y como siempre les digo, no se olviden de sonreír.

Fuente de la imagen: http://presencia.digital/

2 respuestas a “¡Conócete!”

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