¡Suelta y prepárate para lo nuevo!

Fuente de la imagen: Mía Pineda @mia_astral  

“Las lágrimas que saben más amargas son las que llevan dentro las palabras”, dice una parte de la canción “El primer día del resto de mi vida” de la Oreja de Van Gogh.

¿Quién no ha pasado por cualquier decepción? ¿Quién no se ha deprimido? El que no haya pasado por eso, no ha vivido.

Ahora bien, tú dirás, ¿qué tiene que ver esto con el fitness? Es que “fitness”, como ya se lo he mencionado, significa estar en buena forma, y con esto no solo nos referimos al aspecto físico, sino también a un buen estado mental y sentimental. Si estos dos últimos fallan o no están en sincronía lo vamos a ver reflejado en nuestro cuerpo, mirada opaca, piel no saludable, caída del cabello, ansiedad, etc.

Entonces ¿qué hacemos cuando nos “mueven el piso”? ¿Cuando creemos tener las cosas bajo control y de un día para otro todo cambia? Sé por experiencia propia que no es fácil, yo lo sé, sientes que te aprietan el corazón, que no puedes respirar, que no tienes ánimo pero ni de bañarte, que te quieres comer una pizza familiar tu sol@, pero ¿te digo algo? Todo pasa. Sí, amig@, todo pasa, hay que entender que la vida es cambiante, dinámica, tiene sus altos y sus bajos y está en nosotros dejar que nos afecte horas, meses o años.

Mi experiencia muy personal es que nada es para siempre, ni el dolor o la pena más grave. Todo tiene su ciclo, el momento de llorar, el alma debe desahogarse, y estás en lo correcto. Quieres comerte el mundo completo, no puedo mentir que sí provoca, pero no permitas que esta situación se apegue a tu vida. Toma tu tiempo y luego analiza, es momento de ir aceptando la situación. Cuando hablo de aceptar es de entenderlo mentalmente para que luego viaje a nuestra alma y lo comprendamos.

Yo recomiendo escribir todo lo que uno siente, sin miedo, sin tabú, porque lo que escribes es sólo para ti, es plasmar en palabras escritas lo que tu mente piensa y lo que tu alma siente. Luego es auto revisarse y ver si lo que nos afecta tiene alguna solución viable. Si la tiene, manos a la obra, si no la tiene, amig@, hay que buscar otros caminos, así de sencillo.

Suena bonito, ¿verdad? Pero imposible no lo es, te lo dice esta servidora que muchas lágrimas ha botado y por muchos baches ha pasado. La vida se conforma de nuestras decisiones, ninguna es buena o mala, sólo nos queda de ello la experiencia para seguir avanzando.

Volver a empezar no debe causarnos miedo, más bien debemos verlo como algo positivo,  pero, para ello, debemos aprender algo que nos cuesta a muchos que es el desapego: debemos aprender a soltar para liberar todo lo anterior y darle paso a otras experiencias, y reconocer que dentro de todo lo negativo que pudo haber sido, algo aportó a tu vida.

Te hablé de la palabra mágica “voluntad” en un artículo anterior, y es que la voluntad es una pieza fundamental para procesar un cambio, o como lo denomino yo “cerrar ciclos”: te permite hacer un análisis acerca de esos momentos de vida para poder darle vuelta a la página y escribir una nueva historia.

Muchas veces, la pena, la desilusión o la impotencia nos llevan a querer borrar acontecimientos que nos molestan sin haberles guardado el duelo suficiente, sin haber asimilado todo lo vivido. Y continuamos, sí, pero llevamos sobre nuestras espaldas el peso de todo lo callado, de las puertas que no cerramos de la manera correcta, de ilusiones que alimentamos sin fundamento.

Hoy, que ya está próximo a culminar este año, y aunque debería aplicar para cualquier momento de nuestras vidas, te dejo los siguientes tips (resumen), los cuales me han ayudado y ¿te confieso algo? me están ayudando en este momento:

  • No te aferres a nada ni nadie y ten consciencia de que la vida es un constante cambio, por lo que siempre encontrarás nuevas formas de  vivir.
  • Acepta que todo lo que ocurre es parte de la experiencia, no lo veas positivo o negativo, todo es parte de nuestro crecimiento y, por ello, debemos ser agradecidos.
  • Aprende a decir adiós, es fundamental, y lo puedes hacer con un ritual, ya sea mediante una carta de despedida (sin necesidad de entregarla, sólo escribirla) o simbolizar de alguna manera el cierre de ese ciclo, sin que olvides la importancia de agradecer la experiencia.
  • Y por último emprende, es el momento de hacer nuevos proyectos.

Dejar atrás el pasado no es renunciar a él, sino hacerlo efectivo para tu crecimiento personal. Después de vivir una experiencia, habrá oportunidad de transformarla o de hacerla más intensa y duradera, solo tienes que abrir tu mente y espacio al nuevo reto.

Abre tus alas y dile adiós a todo aquello que no te deja avanzar. Al principio duele, luego sientes nostalgia, pero después todo pasa, la vida continúa y está en ti disfrutarla y “vacilarte la pista”….

“El primer día del resto de mi vida”.

Hasta el próximo año… ¡2017, aquí te esperamos!

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